Documento para la difusión basada en el Texto del Proyecto de Reforma Parcial de la Ley de Universidades autoría del Dr.- Antonio Meneses):
Dr.- Miguel Pineda
El Jueves 23 de octubre de 2008, un grupo numeroso de profesores, estudiantes , empleados , obreros y miembros de la comunidad entregamos a la Asamblea Nacional, en sesión plena , 20.000 firmas en respaldo al Proyecto de Reforma de la Ley de Universidades. El mismo tiene como finalidad adecuar la estructura jurídica a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela , y las exigencias reales del pueblo venezolano. Para nosotros es evidente que la estructura de la universidad esta atada al Medioevo, su estructural claustral la hace rígida y no participativa impidiendo que se renueve y cambie desde su seno interior. Una estructura que deposita en el Rector(a) y el Consejo Universitario(reducido en su composición por profesores y estudiantes en una mínima representación) todo el poder para tomar decisiones, actualmente en un contexto signado por la complejidad y la incertidumbre que nos obliga necesariamente a repensar y reformar la universidad. Este Proyecto de Ley permitirá que la universidad abra sus puertas al pueblo, para vencer las barreras de la ciencia y técnica instrumental ,al servicio de las transnacionales y sectores elitescos que en combinación con estos centros de poder mantienen su estructura tradicional para no producir cambios en beneficio del pueblo. El Proyecto de Reforma esta dirigido a crear una universidad mas flexible, participativa, sin fronteras abierta a los nuevos cambios tecnológicos que exige la nueva sociedad informacional. La Constitución de 1999 vino a satisfacer viejas aspiraciones y derechos de los venezolanos y venezolanas, reiteradamente negados por los gobernantes del pasado, La actual Constitución fue aprobada en referéndum popular para proteger ante todo, los Derechos Humanos, razón por la cual es una Constitución que gira alrededor de los Derechos del Hombre y de la Mujer, colocando al Estado y sus instituciones al servicio del pueblo y del ciudadano, y no a la inversa como en el pasado. El nuevo principio de organización social Caracterizado por democrático electivo, participativo y protagónico dirigido a la preservación y fomento del bien común como un proceso, estableciéndose una comunicación permanente entre gobernantes y ciudadanos, lo cual implica una modificación radical en la orientación de las relaciones entre el Estado y la sociedad, en la que se reconoce a esta última su participación activa necesaria y su legítimo e innegable protagonismo, a través del ejercicio de sus derechos políticos fundamentales, Hoy después de diez años tenemos que indicar que gran parte de leyes y reglamentos contradicen a la Constitución actual, leyes contradictorias con la Constitución, que no han sido derogadas y el Estado a través sus órganos del poder judicial y la administración pública continúa aplicándolas, vulnerando así elementales derechos humanos consagrados en el texto constitucional, como es el caso de la Ley de Universidades convertida en la actualidad en el mayor obstáculo legal para aplicar la Constitución en las universidades autónomas, porque establece férreos mecanismos de exclusión social y vulneración de derechos fundamentales en perjuicio de la mayoría de estudiantes y trabajadores, al reconocer los derechos a la participación, al sufragio y a la igualdad como ciudadanos, exclusivamente a un pequeño sector de la comunidad universitaria , excluyendo del sistema de igualdad de derechos, especialmente los docentes no ordinarios en cuanto a garantías constitucionales de estabilidad laboral y prohibición de despidos injustificados.
Por ello, partiendo de nuestra vivencia universitaria de muchos años y de los caminos que nos ofrece la Constitución, concretamos nuestro compromiso aportando alternativas válidas de transformación social que de una vez por todas posibiliten la aplicación de los Derechos Humanos en las Universidades Autónomas, y para ello especialmente proponemos a la Asamblea Nacional se sirva discutir y aprobar el presente anteproyecto de Ley de Reforma Parcial de la Ley de Universidades, en el que se adapta la Ley de Universidades a los valores constitucionales, especialmente en lo relativo a la igualdad de derechos, a la participación democrática y protagónica y al derecho al sufragio, como un primer paso indispensable para abrir los espacios de debate y participación, cerrados desde hace casi cuarenta (40) años en estas universidades por el “Claustro Universitario”, e iniciar las necesarias transformaciones dirigidas hacia el nuevo sistema universitario y de educación superior que debe ser socialmente justo, participativo y protagónico, de calidad y pertinente con las necesidades del pueblo, sistema que debe construirse desde ya con la participación de todos los sectores del país convocados sin discriminación alguna y no únicamente con el pequeño grupo que conforma el “Claustro Universitario” beneficiado por las autoridades para mantener atado los votos y aparecer siempre como ganadores de los procesos electorales, aunque tal victoria no sea verdadera ni tengan el mayoritario respaldo, apoyado en la Ley de Universidades y ejecutorias del Estado basadas en la misma ley, el tiempo de esta vieja estructura esta agotada, en virtud de que nuestro pueblo esta a la espera, a casi diez (10) años de la vigente Carta Fundamental.
En armonía con la Constitución se justifica artículo por artículo la modificación de veintinueve (29) dispositivos de la Ley de Universidades, los siguientes: 1, 25, 26, 30, 36, 49, 52, 53, 54,55, 58, 60, 61, 65, 70, 86, 89, 92, 94, 95, 100, 102, 103, 110, 117, 129, 167, 169 y 171. Así mismo se justifica la inclusión de una nueva disposición transitoria numerada 184-A, todo así. Se modifica el artículo 1º porque, al expresar que la comunidad universitaria sólo reúne a profesores y estudiantes, distorsiona la realidad que es otra, y es que en la comunidad universitaria hacen vida además, los empleados administrativos y los obreros, sector importante de los trabajadores que forma parte indispensable de la universidad porque entre otras razones, este sector le da operatividad a la institución universitaria con igual derecho constitucional que profesores y estudiantes a participar en la Conducción de la universidad. Tal omisión de la Ley de Universidades niega el derecho de los empleados administrativos y los obreros a participar activamente en la conducción de la universidad, lo cual vulnera el derecho a la participación previsto en el artículo 62 de la Constitución y en consecuencia también niega el derecho al sufragio de estos sectores de trabajadores universitarios, previsto en el artículo 63. El nuevo texto modifica el artículo 1º y lo adecúa a la Constitución vigente de 1.999, porque reconoce el derecho de todos los sectores de la comunidad universitaria a participar en la conducción de la universidad, incluidos por supuesto el sector de trabajadores correspondiente a empleados y obreros, y además reconoce sin discriminación alguna a todos los trabajadores y trabajadoras de las Universidades como integrantes de la comunidad universitaria, con plenos derechos humanos, políticos, laborales y de Asistencia, Previsión y Seguridad Social consagrados en la Constitución, los Convenios Internacionales del Trabajo, la Ley Orgánica del Trabajo, demás leyes sociales.
Es evidente que la Reforma que se presenta, producto del trabajo del Dr.- Antonio Meneses, nos permite a los universitarios de todo el país iniciar una lucha de décadas. Y así como en Carabobo se dio la gran batalla por la independencia política de Venezuela también encenderemos la chispa por la independencia de saberes y la nueva autonomía universitaria con corresponsabilidad social. Cada vez mas convencido de la necesidad de una reforma que se traduce en renovación y cambio de todo el estamento jurídico-político, académico, administrativo, y hasta en las relaciones interpersonales tan deterioradas en nuestra alma mater. La Reforma que se esta proponiendo impedirá lo que es el inicio de lo inevitable…¨´O transformamos la universidad o nos las cierran los factores internos en su lucha por el poder político universitario, Estos sectores en su pugnacidad vienen anidando la violencia y la inseguridad en toda su estructura, producto de la crisis de los fundamentos éticos , en la que se privilegia la competencia y los valores de cambio y no la solidaridad, El principio altruista tan necesario en la formación de los individuos es dejado a un lado, generando un estudiante y luego un profesional desarticulado de la realidad nacional. Como consecuencia de lo anterior se va tejiendo en el tiempo la cultura de la violencia, producto de la sobrevaloración de un individuo que al no conseguir su espacio en el mercado laboral y en el mundo de la vida contribuye a la desmoralización del colectivo..El modelo educativo de la excelencia universitaria imperante en los últimos 20 años en la Universidad de Carabobo ha generado lo anterior.. La universidad de hoy esta desfasada del contexto nacional y global que caracteriza la sociedad en el siglo XXI. En ese sentido debemos iniciar el proceso de renovación y cambio para superar su estado actual, fragmentario y dividido en parcelas de poder , que impide a la universidad cumplir con su sagrada Misión para la cual fue creada por una universidad de la dignidad y solidaridad. Entendemos que es una tarea titánica pero no imposible, entendemos que es una estructura mental de siglos que responde a un modelo cognitivo instrumental, sabemos que no podemos cambiar la mentalidad de la gente de una sola vez, pero debemos iniciar los cambios porque lo que es imperdonable es que con la Nueva Constitución siga imperando el viejo modelo cognitivo privándole al pueblo su inclusión y participación social . Para nosotros es imprescindible acelerar la transición de manera que las practicas instaladas de los grupos dominantes en el seno de las universidades sean desplazadas por las nuevas practicas del pueblo que busca su emancipación y liberación a partir del conocimiento y sus saberes. Pare ser coherente con el discurso y nuestra “praxis social es fundamental ponerse a la cabeza de este movimiento de renovación y cambio.
Dr.- Miguel Pineda